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jueves, junio 28, 2007

Andrés, saxofón y cumpleaños





Andrés. ¿Te acuerdas? Como ayer nos fuimos tempranito a la escuela de música, para tu recital, además en moto para no perder tiempo estacionando el carro, como un par de profesionales muy responsables, tú terciado con tu gran Saxofón dorado en la espalda y yo contentísimo, con la ilusión de que tal vez, hasta pudiera ponerte el trípode para tu partitura.

¿Sabes Andrés? Yo iba con una alegría tan grande que no me cabía en el cuerpo. Hasta me sentía un poco eufórico, no lo podía evitar, pero es que andar contigo, es para mi una gran aventura, un encuentro con los mismísimos ángeles, ayer iba tan orgulloso por el camino, que me provocaba gritar a los siete vientos, "este, es Andrés, mi hijo grande, el que descubrió en mi el amor infinito". Tranquilo, ya aprendí a contenerme para no hacerte pasar pena.

Te veo, cada mañana tomar tu gran bicicleta gris plata, y dirigirte a tu liceo alegre, con mucha energía y buena actitud, para comerte al mundo, porque, no trates de engañarme, ni intentes probar conmigo tu modestia, se que eso es lo que haces todos los días, porque no se puede hacer otra cosa, cuando siempre, en tu cara estupenda, solo hay amplias sonrisas y miradas claras, limpias y sinceras.

Si alguien me hace soñar Andrés ese eres tú, pero en mis sueños no me ilusiono con grandes riquezas materiales, sino que mi gran alegría, me la da ver a un buen hombre, cordial, gentil y honesto, al que la gente a su paso, no puede evitar regalarle una cálida sonrisa. Ese hombre Andrés, eres tú, pero lo mejor de todo, es que este sueño ya está hecho realidad, porque eso es lo que tú ya eres, con todas esas cualidades y muchas más.

Tú eres uno en un millón, y hoy 28 de junio, en tu decimocuarto cumpleaños te deseo un mundo de alegrías, salud, felicidad y éxitos.

Hijo, todos los que estamos cerca de ti, te queremos muchísimo.

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lunes, junio 25, 2007

El café de Filo

Mis papás eran italianos, de los que amaron profundamente a Venezuela y la defendían por sobre todas las cosas, ellos con agradecimiento vivieron, prosperaron y con alegría vieron crecer a sus hijos. Se integraron completamente al gentilicio, y claro, como es lógico, también trataron de mantener sus costumbres, sobre todo, las que tenían que ver con la comida, aunque les confieso que el mejor pabellón que me he comido en mi vida, lo hacía mi mamá, y evidentemente, también hacía la mejor pasta de todo el universo, sin que me quede nada por dentro, para dar prueba de esto, aún pululan muchos testigos por allí. Entre estas costumbres, una de las mas importantes era la de tomar buen café.

En mi casa el café tenía un ritual bellísimo y muy interesante, mi mamá se lo tomaba con mucha seriedad. En casa habían dos tipos de café, el de todos los días o el del café con leche para el desayuno, que casi siempre era El Peñón, pues ella decía que era el mejor por muchas razones, pero no les voy a hacer publicidad gratis a la marca. La verdad sea dicha, este café lo usábamos muy poco, porque casi nunca tomábamos café con leche. Luego había el otro, “el especial”, que mi mamá compraba, seleccionaba, mezclaba y tostaba en casa, para deleite de nosotros y de algunos vecinos también.

Así que los jueves o los viernes de cada semana, se preparaba para tostar otra perfecta “miscella” o mezcla. Para hacer esto, procedía a tomar cantidades diferentes de cada unos de los cuatro o cinco tipos diferentes de granos verdes de café, que eran muy difíciles de encontrar, estos granos eran guardados celosamente en un sitio fresco y en frascos no herméticos, pues el café siempre necesita respirar. Recuerdo ahora nombres como caracolito, arábica, robusta y medio. Luego esta mezcla era cuidadosamente revisada, corregida, limpiada de impurezas, e introducida por la boca de visita del tostador de café manual, que le había enviado mi abuela hacía mas de veinticinco años, que cuidaba con gran celo y que nunca debía ser lavado.

Tostar el café hasta su punto ideal, era un proceso delicado, que exigía la pericia y el conocimiento de una verdadera experta como lo era Filo. Para hacer esto, había que mover la manivela del tostador con ritmo constante, pero suave, vigilándolo constantemente para que no se pasara de tueste. Mientras este procedimiento tan meticuloso se llevaba a cabo, se desprendía un estupendo e inolvidable aroma, que impregnaba todo de alegría, carácter, familia, calidez y disfrute, y que permanecía adornando de filigranas la atmósfera cercana por horas, llamando la atención de los vecinos que disfrutaban el olor comentando, “Allí está Filo tostando su café”. Los más allegados, se atrevían a tocar la puerta, invitados por el persistente aroma y mi mamá encantadísima les preparaba un café bien fuerte y caliente como debe ser, apurándolos para que no se les enfriara. Mientras, ella colocaba con paciencia casi mineral, Gabo mediante, los granos recién tostados, cuidadosamente sobre un pliego de noble papel kraft para enfriarlo y secarlo en el patio, al aire libre.

Luego el café, al estar frío y sin moler era metido en otro frasco para su conservación y posterior consumo, la cantidad que se tostaba era suficiente para mas o menos una semana.

La segunda parte de este estupendo ritual, era que el café se molía al momento de prepararlo, ya desde ese instante empezaba el disfrute, pues con sólo moler el café, ya el ruido del molinillo eléctrico y el aroma a café recién molido eran una verdadera delicia, que servía de preámbulo, para luego, al tener en tus manos la taza de humeante café, alcanzar el cenit de un éxtasis casi lujurioso al tomártelo. Esa combinación de aroma e intenso sabor, desencadenaba una verdadera tormenta de placer en el cerebro, que aún recuerdo con mucha pasión, como pueden ver.

No hay palabras para describir la exquisitez de este elixir, así si provoca tomarse un café, no importa si da tanto trabajo, si el placer es como este. Filomena, mami bella, tú eras lo máximo.

Como dije en el post anterior. No me gustan los cafés suaves, nada de guayoyo, ni guarapo, ni agua de coleto.

“El café tiene que ser como el amor: Fuerte y caliente”

lunes, junio 18, 2007

Ocho

Que mas puedo decir de mi mismo, que no haya dicho aquí y que además se pueda decir. Bueno, vamos a ver.

Uno – Me gusta hablar, imagínense si es así que mi amigo Franco Marghella, siempre me dice que yo hablo mas que un perdido cuando lo encuentran. Que le voy a hacer, me encanta la comunicación, consiguientemente me gusta echar los cuentos, hablar es algo que disfruto mucho, eso si, nunca hablo mal de la gente, bueno, puede ser que esporádicamente haya una que otra suegra que no se salve, pero no importa, pues todos sabemos que suegra no es gente.

Dos – Me encanta manejar o sea conducir, soy feliz cuando me siento frente al volante, para hacer algún viaje largo, todos los años en las vacaciones de verano, agarramos todos nuestros bártulos, los metemos en la camioneta y nos llenamos de emoción al emprender nuestro viaje de reencuentro con familiares, amigos y con el terruño de turno, o sea Italia o España, de estos itinerarios, el más corto tiene un mil ochocientos kilómetros, sin contar los que luego hacemos por allá, que no son pocos, pues la pasamos del timbo al tambo, conociendo lugares desconocidos y repasando los ya conocidos, así que échenle lápiz.

Tres – Me gusta el buen café, esto es una de las mejores herencias que me han dejado mis padres, quienes vinieron de Italia, que, indudablemente es el lugar del mundo donde se toma el mejor café, y que venga alguien a decirme que no es cierto.

No me gustan los cafés suaves, nada de guayoyo, ni guarapo, ni agua de coleto, mi mamá siempre decía: “El café tiene que ser como el amor: Fuerte y caliente” y yo como buen hijo le obedezco. El increíble rito en mi casa, alrededor del café, se los cuento en otro post.

Cuatro – No me gustan para nada las montañas rusas, ni ningún tipo de atracciones extremas, estas cosas nunca me han atraído, jugar con la adrenalina y el aparato digestivo, hasta casi vomitar, definitivamente no va conmigo.

Cinco - Me gusta mucho la música, y reconozco que mi gran frustración, es no tocar en la actualidad ningún instrumento musical, y eso que estudié, claro, sin concluir, violín y flauta traversa, en la Escuela de Música José Ángel Lamas, era muy joven y no lo capitalicé, perdiendo así todo el esfuerzo de aquellos años, aunque siempre digo que nunca es tarde, y se me ha metido en la cabeza que pronto voy a aprender a tocar timbal, que siempre me ha gustado, pues la música latina es una de mis preferidas.

Seis – Me encanta recuperar cosas, así he hecho con algunas cosas que estaban destinadas al basurero. Algunas no han valido la pena, pero otras si. La telefonera Art Decó de caoba de mi mamá, con más de cincuenta años, la restauré yo mismo, la disfruté bastante tiempo, en la sala de mi casa, hasta el momento de venirme a Holanda, y la vendí por un muy buen precio, había varias personas enamoradas del mueblecito. Así he hecho con muchas cosas que no es que tengan mucho valor, pero ese reto de ponerlas a funcionar bien de nuevo me encanta. Así hice con la computadora de mi hijo Andrés, que prometía ser abandonada por irrecuperable, jorungué y jorungué, y descartando descubrí que era la tarjeta madre la que tenía problemas, compré una nueva, la desarmé toda completica, la armé y ahora anda sedita como un reloj suizo, claro además ahora es mi desktop.

Siete – A diferencia de mi amiga Jacqueline, del blog Casi en Serio, me encanta comer cosas duras, me encantan los frutos secos, el maní, las nueces, las almendras, las avellanas, también me gustan mucho las zanahorias crudas, el pan de concha dura, el turrón duro, me encantan los vegetales casi crudos, que estén bien crunchi.

Ocho – Es un gran placer para mi poder disfrutar con tranquilidad de un buen vino, y si se comparte con alguien que valga la pena, en un buen ambiente, pues entonces mucho mejor. Me encanta el poder haber desarrollado en estos últimos cinco años, mis modestos criterios de reconocimiento de lo que es un buen vino, el haber aprendido que no debo dejarme llevar por la primera impresión, que debo esperar hasta que mermen un poco los rigores del encierro, que debo respetar lo que estoy probando por lo menos hasta el tercer sorbo, si aquí sigo pensando que no es bueno, entonces, no lo es, por lo menos para mi.

Bonus track Como ayer fue el día del padre, quiero agradecer aquí publicamente los regalos tan estupendos que recibí y el día tan maravilloso que pasé siendo el padre más feliz del mundo, junto a mis dos hijos Andrés y Daniel y María del Valle.

Recordando a mi viejo, me regodeo por todo lo que me dejó, ni una sola cosa material, todo está dentro de mí y estoy tratando de sembrarlo en mis hijos. Papá tu si fuiste el mejor, cada día lo corroboro, pues tus enseñanzas y tu permanente sonrisa permanecen vivas dentro de mi. ¿Quieren conocer a mi viejo? pasen por aquí, les va a encantar hacerlo.

jueves, junio 14, 2007

Blog de los estudiantes venezolanos

Una buena noticia, ya los jóvenes del movimiento estudiantil venezolano, tienen un blog que les recomiendo, por su excelente contenido y muy especialmente por las estupendas e inspiradoras fotografías, que se pueden ver al lado derecho y sobre todo al final del blog, en esta instantáneas nos muestran sus protestas creativas, impactantes y sobre todo pacíficas. Estas imágenes son de Francisco Villarrubia, Lynda Galiano, Daniela Subacius, Diana Rangel, Douglas Garcia y Valentina Villarrubia. Mis felicitaciones a los jóvenes integrantes de este movimiento reivindicador de nuestros derechos y nuestras libertades en Venezuela.

Sin lugar a dudas, este blog es un buen medio para enterarnos de primera mano acerca de las actividades de nuestros jóvenes, comprometidos exclusivamente con la democracia y la libertad.

Un saludo, mis felicitaciones y solidaridad a todos estos jóvenes que se arriesgan por defender los derechos de todos nosotros.

domingo, junio 10, 2007

Hasta las seis y media

Aquí en Holanda, las fiestas a las que invitan a mi hijo Daniel, que tiene ocho años, son exclusivamente fiestas de niños, yo se que para nosotros los venezolanos, no es fácil de entender, por eso les explico: Tú vas con tu chamo, saludas desde afuerita, o sea en la puerta de la casa a los papás del niño cumpleañero, dejas a tu hijo en la fiesta, te despides y luego, a la hora de salida lo vas a buscar.

Si, así mismo, las fiestas infantiles, como casi todas las demás, tienen hora de llegada y hora de salida, y lo ponen muy claramente en las tarjetas de invitación, desde las 14:30, hasta las 18:30 y todo tan normal, pues así ha sido siempre.

Luego, cuando lo vas a buscar a la hora correspondiente, por lo general te invitan a entrar a la casa, te informan lo que hicieron, que juegos disfrutaron, que comieron y como la pasaron, probablemente te inviten un café, un té u otra bebida, pero no siempre es así.

En cambio, en Venezuela, en los cumpleaños de nuestros hijos o de sus amigos, siempre se celebran dos fiestas, por un lado la normal, o sea la de los chamos, donde, por lo general las madres se cargan de un trabajón increíble, se hacen dos millones de cosas estupendas y riquísimas para adornar y para que todo el mundo la pase bien, globos, banderines, chupeteros, mantelitos, tortas, flan, quesillo, gelatina, tequeños, cotillones o “regalos de salida”, como le decía mi hijo mayor Andrés cuando vivíamos en Venezuela.

Claro, al mismo tiempo, y no con menos alegría, se desarrolla la otra fiesta, la de los adultos, que casi siempre se subdivide en dos, por un lado la de las madres y demás mujeres, quienes entre vinitos y demás bebidas espirituosas o no y pasándola muy bien, le dan sin contemplación a la “sinhueso”, claro, hablando bien de todo el mundo, como siempre, sobre todo acerca de los que no están en la fiesta.

Y por el otro lado la otra sub-fiesta, la de los padres, quienes entre güisqui y güisqui, hablando pajita del trabajo, el carro, la moto, de chávez y demás cosas importantes, se morbosean sin ninguna piedad ni vergüenza a las payasitas, que inocentemente se encuentran dedicadas a distraer a los niños con juegos y canciones, pero que irremediablemente, terminan animando a los papás. Imagínense si es así que ya casi todas estas payasitas, incluyen actividades para los adultos, donde claro los que la pasan súper son los papás, tratando de mostrarse más jóvenes, y las esposas sin poder evitarlo, mas cuaimas.

Hay que ver que los venezolanos si que sabemos disfrutar de la vida sanamente.

miércoles, junio 06, 2007

El sueño posible

En estos días vi en el blog “queacido” de mis amigos Alejandra y Juan Carlos, un video que me llamó la atención. En él, Chávez hablaba acerca de un símbolo, un logo de un puño cerrado, y explicaba su gran descubrimiento, de que detrás de esta imagen y de los estudiantes venezolanos que habían irrumpido en la calma chicha política de oposición que había en nuestro país, había un plan imperialista para darle un golpe suave. ¡Por Dios! ¿Hasta cuando con este cuento chino?

Lo mas patético era que en este video, el presidente en un alarde de la torpeza que lo caracteriza, se burlaba y subestimaba el hecho de que los estudiantes venezolanos que despertaron al país con sus protestas pacíficas, hermosas, ejemplarizantes y espontáneas, como consecuencia del cierre del canal de televisión RCTV, estuvieran usando el mencionado logo del puño, que pertenecía al grupo OTPOR o Resistencia de Serbia, que después de una lucha inteligente, sostenida, limpia y pacífica, finalmente logró hacer converger y aglomerar a la dispersa oposición de su país, para que en las siguientes elecciones, presentaran un candidato único, que finalmente logro vencer al dictador asesino Slobodan Milosevich en las elecciones adelantadas del 2000. Lo demás es historia.



Luego, buscando en internet conseguí otro video, que no tiene ningún desperdicio, en él cuentan la historia de OTPOR o Resistencia de Serbia, de sus principios, de sus logros, de sus métodos, lo encontré muy inspirador, tanto así que pido a los que lo deseen, primero que lo vean con detenimiento y que luego lo enlacen en sus blogs, para que se masifique su distribución y cada día mas jóvenes, de esos que nos van a sacar del marasmo y la dictadura en la que esta inmersa Venezuela, lo vean y encuentren en él la misma inspiración que encontré yo.



Yo se que Venezuela no es ni la Serbia, ni la Yugoslavia del año 2000, pero se están pareciendo mucho. Yo también se que Chávez no es Milosevich, pero para nuestra desgracia también se está pareciendo demasiado. Los venezolanos eligieron a un presidente democrático y Chávez se ha convertido en un dictador, los venezolanos no somos pendejos y no nos vamos a seguir dejando engañar, ni vamos a seguir dejando que nos engatuse este infeliz.

Al final los estudiantes son los que están dando la cara por todos nosotros, por la libertad y por Venezuela, no los dejemos solos, vamos a darle nuestro apoyo sin condiciones.

La consigna de ahora es: RESISTENCIA.

Para saber mas:
OTPOR en Wikipedia
OTPOR Unesco

domingo, junio 03, 2007

Amenaza femenina

Pareciera que las damas tuvieran más motivos para celebrar que los hombres, por lo menos eso es lo que pareciera ocurrir aquí en Amersfoort.

Si, aparentemente, en esta pequeña ciudad, los jueves también son días de aroma, pero en su versión femenina. Tanto es así, que la mayoría de estos días, en el restaurante hay mas mujeres que hombres. Pero lo de este jueves fue un verdadero récord, digno del libro Guinnes, y es que por increíble que parezca, a las ocho de la noche, llegamos a tener nueve mesas ocupadas, solo por mujeres, si señor, veintitrés damas, todas diferentes en su apariencia exterior, pero iguales en su esencia. Ya todos sabemos que hace unos años, algunos notables científicos del IVIC y otros de la NASA, conjuntamente con otros iniciados, comprobaron científicamente aquellos sabios y profundos axiomas filosóficos, que se originaron en la antigua Grecia: “Todas las mujeres son iguales”, y el otro: “Mujer que no jode es hombre”

Bueno, el caso es que este jueves no había en el restaurante ni un solo comensal del sexo opuesto, o sea, ningún hombre. Bueno yo estaba, pero no era comensal.

Se podrán imaginar fácilmente, que el restaurante parecía un gallinero, pues todas las mujeres estaban haciendo lo que mas les gusta hacer: Hablar, lo hacían hasta por los codos, y seguramente mal de alguien, con el agravante de que todas lo hacían al mismo tiempo, consiguientemente había un ruido infernal, insoportable, pero ellas estaban felices y radiantes en su elemento, en su periquera.

Lo que era realmente importante de la situación, como ya dije, es que no había ni un solo comensal del sexo masculino. Estaba yo, pero como no estaba comiendo, sino trabajando, no valía para esta estadística. Yo ni siquiera me había percatado de esta situación, me entere porque me lo comento una de las camareras del restaurante.

Además, ellas sabiéndose mayoría absoluta, con semejante diferencia numérica, estaban alborotadas y sin control y en su locura, le hacían bromas al único hombre visible en el restaurante: Yo, que valientemente resistía el chaparrón.

En un momento de la noche mujerística, vi hacia la puerta y observe con alegría que muy pronto cedería mi lugar de cayapeado, a un joven que acababa de llegar con dos muchachas.

Pero apenas entrar el trío, las mujeres como enloquecidas, empezaron a voltearse frenéticamente hacia la puerta para ver al hombre, que se sintió observado de manera intimidante, luego las chicas empezaron a aplaudir como si el muchacho fuera un artista famoso y en un alarde de histeria colectiva, empezaron a gritar como unas desaforadas, como si el pobre hombre fuera el único que quedara sobre la faz de la tierra. El muchacho, un joven inexperto, al ver semejante nivel de enajenación mental total y generalizado, como lo haría cualquier persona normal, reculó y en una muestra de gran valentía, arrojo y decisión, tomó las de Villadiego, o sea, dejo el pelero y se fue abandonando de inmediato en ese manicomio a sus dos amigas y sin darse cuenta hasta a mi mismo, eso era demasiado para él, muchas mujeres juntas, amenazando su integridad, física y quien sabe si también su integridad moral.

En ese momento, ante la situación de huida de mi relevo, todos los que estábamos en el restaurante, en silencio empezamos a vernos las caras desconcertados, hasta que exploto una gran carcajada colectiva, nos reímos todos por un largo rato, hasta que nos dolió la barriga.

Después de que paso todo, termine pensando: Con lo terribles que son y lo difícil que es vivir sin ellas.