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domingo, enero 28, 2007

La mejor cuadra del mundo


Foto: Yo en mi cuadra

Cuando era niño, me sentía un verdadero campeón, por vivir en una cuadra que lo tenía todo, imagínense si era así, que entre los niños de mi colegio, el Nuestra Señora de Pompei, competíamos para ver quien vivía en la cuadra mas variada e interesante, claro, siempre ganaba yo, y lo celebraba con tanto entusiasmo, que hasta los niños que vivían en las mejores zonas de Caracas, se sentían unos miserables ante mi gran suerte de poder vivir en una cuadra tan privilegiada. Unos decían: Que fú, en mi cuadra solo hay unas pocas casas y una iglesia y otros se quejaban por vivir en zonas tranquilas de bonitos edificios, pero sin ninguna diversión. En cambio yo vivía en la mejor calle del centro de Caracas.

Pero lo que convertía todo esto en un verdadero tesoro para mí, eran los personajes asociados a esta cuadra, sus tiendas y negocios, yo los envolvía con la esa magia especial con la que los niños vemos todas las cosas, convirtiéndolos en los héroes de mi niñez.

Y así, entre las esquinas de Viento y Muerto, de esa Caracas que no volverá, viví mis primeros sueños y experiencias con alegría y libertad. De esta época aún viven en mi memoria muchas situaciones y personajes. Aún hoy, me resulta increíble que en un espacio tan reducido de la ciudad, pudieran haber existido tantos sitios y personas tan interesantes que alimentaron profundamente mi cultura, mi sensibilidad y mi espíritu.

Una cuadra mas hacia el sur para llegar a la esquina de Peláez y una mas al norte para llegar a la esquina de Curamichate y así, completar mi espacio infantil ideal, mi universo de juegos interminables, de permanente ilusión y de infinita alegría de vivir.

Al lado de mi casa, el viejito del kiosquito, todos lo llamábamos así, pero a él no le molestaba en absoluto, él era el abuelito de todos los niños de la cuadra. El viejito no aceptaba las recién acuñadas monedas de níquel, pues no sonaban al caer, y para demostrarlo agarraba un real de plata y lo arrojaba suavemente al suelo, para que sonara como una campanita y decía: ¿Ves? Así debe sonar una moneda al caer, no como esas porquerías de ahora. Luego, después de mucho tiempo, de la nada, llegó su relevo, el Sr. Alfonso amable y amigo de todos, siempre sonriente. Recuerdo verlo parado delante del fondo multicolor de cultura, conocimiento y entretenimiento, que encerraban las páginas de los periódicos, libros y revistas que con orgullo pendía de mecates, perfectamente alineados, dando una sensación de orden y control.

Luego el barbero Telmo, a él no le gustaba que le dijeran señor, eso lo recuerdo bien, y a mí se me hacía muy difícil dejar de hacerlo, pues era todo un señor originario de Barlovento. Telmo hacía los mejores bistec de ternera que me he comido en toda mi vida, los adobaba con cebolla, comino, sal y pimienta, yo era su invitado permanente, me preguntaba: ¿Un bistecito Miguel? Y yo con mucha “vergüenza” le decía: Si claro. Telmo no me cortaba el pelo, eso lo hacia Giovanni, el primo de mi mamá que tenía en los Chaguaramos una barbería de lujo, que se llamaba Franser y me dejaba pepito, pepito.

También formaba parte de esta cofradía, Pasquale, el sastre, originario de Padula, Italia, o sea paisano de mis padres, él era como si fuera familia, una persona muy cercana, simpático, siempre hacía juegos conmigo y mis hermanos y pasaba muchos ratos compartiendo con toda mi familia.

Hablando de Pasquale recordé que en esta época, para ser precisos, en el año de 1967, cuando yo tenía sólo once años, en un tonto accidente en la playa, murió mi hermana Carmelina, ella sólo tenía catorce años y estaba a un mes escaso de cumplir quince, era un verdadero ángel, yo se que ella esta siempre cerca de mí, y yo la mantengo en viva mi pensamiento permanentemente, esa es la verdadera prueba de que las personas que son amadas nunca mueren, Carmelina permanece muy viva dentro de mi corazón. Nombro a mi hermana, ya que ella también perteneció a toda la gente mágica. Todo el mundo la quería mucho, y decían que ella era la princesita de la cuadra.

Otro personaje particular, Juvenal, con ese nombre todos deben saber que se trata del portugués del abastos, Juvenal era una persona muy respetada y querida en la cuadra, su abastos se llamaba Roma. A mi me malcriaba de lo lindo, yo recuerdo los sándwich de mantequilla y mortadela en pan de a locha que me preparaba, eran simplemente divinos, acompañados con una chicha A1, perfecta combinación gastronómica infantil, a veces me deleitaba también con un pan de leche o con una catalina y para pasar el tarugo un vaso de leche, no lo puedo evitar, lo recuerdo y me emociono.

Marrero, Joseíto, Victoriano y Maximiliano del taller de frenos Sapene. Yo me la pasaba jugando aquí, aunque era lo primero que mi mamá intentaba prohibirme, lo que pasaba es que siempre, al rato regresaba a la casa sucio de grasa de pies a cabeza. Que momentos tan bonitos pasábamos aquí, aprendiendo de carros, bandas de frenos y pastillas de discos, ¿a que niño no le gustan estas cosas? Recuerdo a que a mi hermano mayor Mario en el taller lo llamaban cabezón y a mi, por analogía cabezoncito.

Las dos generaciones de los Lovera, dueños de la prestigiosa tienda de deportes “El Cazador”, mi gran caja de Pandora. A los Lovera no les molestaba que yo fuera a curiosear a su súper tienda, jorungaba y preguntaba acerca de todo lo que había allí, claro, a veces los atormentaba un poco, pero al notarse, inmediatamente salía el señor Lovera papá a defenderme y a mandarme para otro sitio de la tienda, para que sus hijos se relajaran.

El chichero de Pelaez, este era un verdadero activo fijo de la cuadra, yo creo que nunca faltó al trabajo, siempre estaba al pie del cañón, con su exquisita chicha, eso si, pero lo máximo era la ligadita con ajonjolí, esto de verdad que era lo mas rico que había en el departamento de chichas del área metropolitana de Caracas.

El Sr. Manosalva de Gráficas Galipán, donde yo pasaba largas horas hipnotizado, viendo las máquinas imprimiendo, todo un derroche de ingeniería mecánica, claro y preguntando todo también, sino no era yo, el Sr. Gustavo me decía Miguelito, hasta después de grande.

La familia Gallegos y su famosísimo Restaurante Gallegos, la mejor paella valenciana de Caracas, en la época del charm de la Caracas de los años 60 y 70, al terminar las corridas de toros en el Nuevo Circo, que quedaba a escasa tres cuadras, este restaurante se llenaba de cabo a rabo, hasta altas horas de la noche, era un sitio de encuentro de gente famosa, claro, eso se acabo, con los modernos años ochenta. Antes de las corridas, también se llenaba de gente, pero para abastecer de licor a los asistentes a las corridas y así llenar sus botas con un coctelito llamado “Ligadito” que tenía vino blanco, vino tinto y vodka.

Mi mejor amigo Luis Aguilar, el dueño del conocido Foto Estudio El Gato, mi profesor y mi estímulo por el gusto por la fotografía, un verdadero artista, que retocaba los negativos con portaminas de grafito, algodones, pinceles y otros artilugios. Tenía un tesoro, una gran colección de negativos de la gente que se fotografiaba con él. Luis era además un profesional tomando fotos en matrimonios, graduaciones, bautizos, primeras comuniones y creo que hasta uno que otro divorcio por allí. Amigo Luis, espero que este año pueda ubicarte en España, y ver si tenemos la oportunidad de encontrarnos, nos comamos unas tapitas y nos bebamos unos tintos, que buena falta nos hace, para recordar estos buenos tiempos.

El Señor Luis, quien trabajó en varios periódicos, cuando el montaje se hacía haciendo “cut & paste” pero de verdad, con tijera y cola de pegar, Luis eres una enciclopedia ambulante. El Sr, Luis tenía una gran máquina, bonita y negra, que después de teclear y teclear y teclear, al pisar una gran tecla roja especial, hacía unos movimientos robóticos y sonidos armoniosos, para luego, al final dejar caer suavemente en una bandejita, unas laminitas de plomo con letras al revés, que sólo el podía leer con facilidad.

Imagínense si mi calle era lo máximo que hasta existía un gran depósito de Helados Efe, sin lugar a dudas los mejores del mundo, este sito no lo asocio a ninguna persona en particular. Aún así era una verdadera aventura ir, ver desde lejitos esas cavas con temperaturas polares, luego, alineados como en un gran estacionamiento, cientos de carritos de helados, al final de esta aventura siempre salía alguien para regalarnos unos exquisitos helados.

La Farmacia el Viento, en la esquina de su nombre, a donde íbamos a comprar “azúcar candy”, que no era más que unos cristales de azúcar pero muy grandes, una curiosa golosina de la época, claro, a veces también íbamos si nos dolía algo.

En mi cuadra nacieron los automercados, pues en esa época solo existían abastos, y así, de repente apareció el Supermercado el Nervión, bastante más grande que un abasto normal, pero con pasillos y carritos de compras, ¡que avance! Esto era lo más moderno que se podía tener, claro luego empezaron a proliferar por todas partes.

La Casa Vives, increíble pero hasta teníamos una tienda muy grande que vendía artículos religiosos, libros, rosarios, estampitas, estatuas de vírgenes y santos.

El futbolín, era el sitio de encuentro de los muchachos grandes, pero yo como era un salido, andaba mucho con mi hermano, pues él ya podía estar aquí y se hacía responsable por mí. En este futbolín había algo muy curioso, y es que las figuritas de los jugadores tenían las piernas separadas, lo que hacía el juego más vistoso, por la cantidad de trucos que se podían hacer. Mi hermano Mario era toda una estrella jugando, aún recuerdo el ruido que hacía la pelota en la portería de madera cada vez que metía un tremendo golazo, imposible de parar.

A media cuadra de la casa, estaba la famosa Pescadería La Vizcaína, que por contradictorio que parezca era de unos asturianos. Aquí mi mamá se apertrechaba de los exquisitos animales, recuerdo como si fuera ayer, como me quedaba extasiado viendo a las langostas vivas.

El Colegio de niñas Santa Cecilia, de la Sra. Bencid, aquí estudiaba mi hermana, este colegio era reconocido por su buen nivel académico, en aquellos años, no se como estará en la actualidad.

A una cuadra y media el Colegio Santa Rosalía, donde estudié el ciclo básico, de aquí recuerdo el padre Porras y al director el Profesor Rivas.

También teníamos en la cuadra una panadería, que empezó siendo muy buena, pero que luego con el tiempo se echó a perder, pues el pan estaba siempre como crudo y en mi casa nos gustaba el pan bien tostadito.

La Casa Gámez, tienda de ropa, donde mamá y papá se compraban algunas de las pintas, pues aquí no vendían ropa de niños, así que lo mío era en algún otro sitio.

La Escuela Básica Nacional Luis Razzetti, donde estudiaron mi hermano y mi hermana, ya para cuando yo necesité ir al colegio, la educación pública había empezado su acelerado declive, por eso siempre estudié en colegios privados.

Y finalmente los que me faltan, la clínica David Lobo, la Heladería Gilda, los mejores helados estilo italiano de la historia, la ferretería Pelaez, infaltable, las dos peluquerías a donde mi mamá se ponía preciosa, aunque no le hiciera mucha falta, el abastos La Esperanza, chiquito pero cumplidor, el bazar de los chinos y la Papelería Orinoco, nuestra librería de toda la vida. Seguro que se están escapando algunos, no son todos, pero creo que son suficientes.

Ahora que saben todo esto. ¿No tenía yo razón de estar muy orgulloso de mi cuadra con todos sus personajes y sitios inimaginables?

Hoy, 28 de enero, es el cumpleaños de mi hermano Mario Pinto que vive en Caracas, este post especial se lo dedico a él, por haber estado siempre tan pendiente de mí, en aquellos años infantiles. Mario te extraño mucho y desde aquí te deseo un mundo de salud, felicidad y éxitos.

jueves, enero 25, 2007

Triatlon Iron Man Especial

¿Límites? Sólo los que nosotros mismos nos imponemos.

El ser humano que ama no tiene ningún límite.


Triatlon Ironman
3.8 Km. Nadando
180 Km. En bicicleta
42 Km. Trotando



Ahh, y si aún pueden disfruten de la letra de la canción.

martes, enero 23, 2007

5X5=25 Cosas inútiles que ni siquiera les interesará saber de mí

5 Cosas que me gustan

- Hay algunas situaciones especiales, en las que me encanta encontrar con mis ojos los ojos de alguna muchacha que entienda y se haga cómplice de mi mirada, para luego ambos sonreírnos, mostrando así que sabemos a ciencia cierta lo que piensa el otro acerca de los demás. Esto me parece simplemente alucinante, me gusta mucho este tipo de comunicaciones especiales que se dan espontáneamente entre las personas.

- Me gustan los contrastes de sabores, por eso me encanta combinar chucherías dulces y saladas el mismo tiempo, como por ejemplo: Palomitas de maíz con chocolate, maní salado con mermelada de fresa, galletas de soda con leche condensada, queso crema con membrillo. Quitando lo de las chucherías soy capaz de cualquier cosa por un buen lomito en salsa de chocolate negro.

- Me gusta escribir con pluma fuente, o lápiz de grafito, aunque reconozco que no es lo más cómodo, pues entre tinta, sacapuntas y gomas de borrar, termina uno como un colegial. Los bolígrafos no me gustan mucho, aunque los uso por comodidad. Aún así no me puedo separar del clásico bolígrafo Parker plateado, que mi hijo Andrés se encontró en el suelo del estacionamiento del Centro Comercial Los Ruices, hace mas de ocho años y que me regaló de una manera muy especial.

- Me absorbe y respeto profundamente la amistad, para mí es la exaltación del verdadero valor humano y su sensibilidad y nos diferencia plenamente de los animales. Soy amigo de todos los que me permiten serlo, aunque reconozco ser muy selectivo, pues mi amistad sin condiciones debe ser merecida. Mis amigos son para siempre, con ellos ejercito la tolerancia y la esplendidez, con ellos practico aquello de que mas recibe el que da, que el que recibe y esto me hace plenamente feliz.

- Me gusta infinitamente mi familia, mi esposa y mis dos hijos y los disfruto como un niño. Conversar, construir, pasear, jugar, enseñar, aprender, educar, armar, compartir, echar cuentos y escucharlos, son algunas de nuestras actividades preferidas. Me siento absolutamente pleno cuando estoy con ellos.

5 Cosas que no me gustan

- No me gusta la soledad, soy absolutamente gregal, aunque reconozco, que a veces es necesario estar solo para encontrarnos con nosotros mismos. ¡Claro! en mi caso, cada vez que me pierdo un poco de mi mismo, me quedo sin compañía por un rato, solamente el necesario para encontrarme ¡y ya! Y otra vez a mis andanzas sociales.

- No me gustan las miserias humanas asociadas a la mediocridad, la intolerancia, el abuso de poder, el derrotismo, la hipocresía, la pobreza de espíritu, el radicalismo, las religiones, la manipulación del ser humano a través del poder, el nacionalismo, el sedentarismo.

- No me gusta como hago la “g”, por más que lo intento, me queda muy rara, esto puede sonar muy tonto, pero no me gusta, y de esto se trata este post ¿no? Tal vez deba comprarme un cuaderno de caligrafía, para corregir este rollo.

- No me gusta mi tendencia velada al perfeccionismo, y lucho todo el tiempo por impedir que esto se convierta en una neurosis para mí. Tal vez lo haya heredado de mis tiempos de programador y analista de sistemas, en los cuales no se podían dejar lugares débiles, que impidieran el “perfecto” funcionamiento de los sistemas. Por esto, ahora me considero voluntariamente liberal, en todos los aspectos de mi vida y trato de alejarme a rajatabla de cualquier vestigio de este terrible mal: El Perfeccionismo.

- No me gusta el vicio paranoico de perseguir a la tecnología, tengo un rechazo saludable, por adquirir los últimos avances tecnológicos, aunque esto no quiera decir que sea anti-innovación, pero eso de salir corriendo a cambiar la computadora porque salió un nuevo procesador, o comprar una nueva cámara de fotografía porque ya salió otra de mas megapixels, no va conmigo, yo disfruto plenamente y sin limitaciones de la tecnología, no la voracidad mercantil asociada a la innovación tecnológica.

5 Cosas que quiero hacer

- Quiero hacer una parte del Camino de Santiago, la suficiente como para que me sienta un peregrino real, sufriendo con la intemperie, lluvia, sol, calor y frío, comiendo frugalmente y esforzándome hasta el punto de considerarlo un verdadero sacrificio, que me curta y me haga sentir fuerte.

- Quiero ver a mis hijos crecidos y encaminados como hombres de bien.

- Quiero sacarme la puyita de tener una moto Honda 750 Four de los años 70, bellísima, con sus cuatro tubos de escape cromaditos. En aquella época tuve una por unos pocos meses, y me juré que en algún momento volvería a tenerla, no importa que sea 30 años después. Aquí es muy fácil conseguir una como nueva y creo que pronto lo haré. Ya les contaré.

- En unos quince años quisiera retirarme en un sitio privilegiado, donde pueda disfrutar de mi esposa, de mis hijos y los nietos que tenga en esa época, de la naturaleza, de la humanidad, de leer, de ver películas, de hacer largas caminatas y si es posible de escribir con mucha mas periodicidad en este Peor es Nada.

- Viajar, viajar, viajar y si se puede algo más entonces también quisiera viajar.

5 Cosas que hice

- Emigrar, ha sido muy duro, pero ahora puedo decir con mucha seguridad, que ha sido la mejor gran decisión que he tomado en la vida. Y ha valido la pena todo el esfuerzo, yo me siento como un muchacho teniendo nuevos proyectos, prontos a convertirse en hechos y lo mas importante la gran satisfacción que me da ver a mis hijos creciendo plenamente felices y libres.

- Hice el primer sistema automatizado de Juegos de Guerra, para la Escuela Superior de Guerra Naval de Venezuela, esta si que fue una gran experiencia y un gran reto profesional y personal, me sentí verdaderamente un pionero.

- Dormí muchas noches a la luz de la luna y las estrellas en las arenas de la playa de Caruao con mi María del Valle de siempre. Lo hacíamos aunque tuviéramos nuestra gran carpa al lado, la que sólo usábamos para cambiarnos la ropa, poner dentro nuestras cosas y guarecernos en caso de lluvia. No puedo evitar poner una sonrisa tonta cada vez que lo recuerdo.

- Fui Coordinador Sectorial del estadio Brígido Iriarte en Caracas, en los Juegos Panamericanos del año 83, una gran responsabilidad, que me exigió grandes esfuerzos y que representó también grandes satisfacciones. Esta fue otra gran experiencia irrepetible, con la evocación de esta vivencia se me eriza la piel.

- Una vez, hace muchos años, fui invitado por el periodista y amigo Armando Moreno, a una finca perdida en el medio del monte, cerca a El Tigrito, en el estado Aragua, mas o menos en el medio de la nada, o usando un lenguaje mas elegante y apropiado: Donde el diablo perdió la chola. Bueno, el asunto es que por una diferencia con los anfitriones, la abandoné en el medio de la noche, caminé por más de cinco horas, hasta que llegué a una carretera principal. Afortunadamente, ya amaneciendo, conseguí una cola que directo me llevó a Maracay, claro, en la parte de atrás de una camioneta pickup, compartiendo el reducido espacio con dos vacas, un cerdo y su esplendido aroma que aún conservo en mi memoria.

5 Cosas que no saben

- Tengo en el peroné de mi pierna derecha una verdadera ferretería, pues incrustados allí mismo, en mi huesito, tengo 2 láminas de metal, 11 clavos y un tornillote que va del tobillo de un lado al del otro lado. Esto como consecuencia de un accidente. Lo más triste, es que no fue esquiando, ni lanzándome en paracaídas, ni mucho menos jugando polo, sino que fue el resultado de una caída tonta hace casi 8 años.

- Entre mis actividades laborales, les cuento que mi primer trabajo fue de fotógrafo, luego ejercí mi carrera de computación por mas de 12 años, seguidamente fui absorbido por el mercadeo, para finalmente terminar en el área comunicacional y publicitaria, en la que trabaje también por muchos años, hasta que me vine a Holanda, aquí me dedico a la restauración, pero no a la de obras de arte, sino a la de los estómagos de los comensales que van al restaurante.

- En el lejano año de 1978, vi premiadas mis primeros acercamientos al diseño gráfico, pues presenté tres propuestas de diseño del logo del Centro de Estudiantes de Computación, y gané.

- Pasé una noche preso en la comisaría de Boca de Uchire, junto con tres amigos míos y que por protección a los inocentes no nombraré. El delito cometido fue adjudicarnos un cochino que jurábamos realengo, pero que después de merendárnoslo, nos enteramos que tenía dueño y era precisamente el Jefe Civil del pueblo. La pena fue una noche tras las rejas y el posterior pago del cerdo en cuestión, aunque su dueño nunca se conformó, pues alegaba que el dinero no le devolvería la vida a su querido Ramoncito. Puedo decir con la autoridad que me da esta experiencia, que no existe nada mas extraordinariamente exquisito que un cerdo robado.

- Mini falda de blue jean y medias de nylon negras. Lo confieso, es mi fetiche. Que se le hace, la carne es débil.

jueves, enero 18, 2007

Amistad


El fin de semana pasado fue distinto, bueno, mejor dicho especial, ¡claro! Hay razones de sobra, pues tuvimos en casa la esperadísima visita de nuestra entrañable amiga de hace muchos años, Kira Kariakin. Hablamos de todo, de cómo la estábamos pasando, de cuales eran nuestros sueños y proyectos, de cómo estaban nuestras familias, hasta nos dio tiempo de hablar de nuestros blogs.

Kira y Lino se mantienen muy ocupados en sus estupendos viajes y largas estadías por tierras exóticas de África y del oriente del mundo, mostrándole a aquellos afortunados por allá, de que material estamos hechos los venezolanos, y nosotros con nuestra venida a Holanda, aumentamos sin querer las distancias físicas que nos separaban, haciendo difícil un encuentro posible. Eso si, en todos estos años, todo lo demás se mantuvo intacto, muy vivo y activo, pero hibernando dentro de cada uno de nosotros.

Kira nos hizo recordar con entusiasmo y alegría, ese confort que solo es posible sentir con las personas que nos son realmente cercanas. Hacía muchos años que no nos veíamos y todos nosotros nos sentimos como si hubiera sido ayer cuando nos dejamos de ver.

Compartimos todos juntos, como muchachos, en la escalera de puentecito en Oudegracht sendos appelflap de la antigua pastelería, tomamos café, disfrutando de exquisitos appelbolen en esa acogedora cafetería de centro de Utrecht, sacamos infinitas fotos en Amersfoort, cenamos tapas en el restaurante. Todos estos ratos producían que en mi mente se congestionaran compitiendo por aflorar tantos buenos momentos compartidos y disfrutados en nuestras anteriores andanzas.

Kira, tu calidad humana hizo que te ganaras de manera incondicional el corazón de mis hijos, Andrés te sintió muy cercana, como ciertamente lo eres, pero en Daniel creaste un nexo, que a mi parecer es para toda la vida, él quedó muy afectado con tu partida, y al cerrarse detrás de ti la puerta, quedó llorando desconsoladamente, claro todo se le pasó cuando le dije que nuestro próximo encuentro será en un Safari en Kenya.

martes, enero 09, 2007

Haciendo cosas, soñando ideas.


Hay una biblioteca de madera que necesita una mano abundante de aceite de teca, ya le di la primera.

Ya he invitado a muchos amigos a la casa, pero quedan otros pendientes.

Muchos viejos libros, compañeros de añejas andanzas, invalorable tesoro, exigen salir de tristes y frías cajas de cartón, pues están deseosos de mostrar con orgullo sus lomos y recordarnos sus historias y aventuras.

Algunos vinos están pendientes de ser catados, en tardes tranquilas de luz tenue, de blues y de jazz, para apreciar si son dignos de ser ofrecidos.

Un maletero que grita: Orden carajo.

Algunas ideas soñándose.

Unos cuantos sueños que hacer realidad.

Varios viajes cortos por hacer.

Muchas cosas que fotografiar.

Algunas ideas por ordenar.

...Gracias por esperar un poco...