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jueves, 20 de abril de 2006

Chernobyl - El Big Bang

En 1992, me desempeñaba como gerente de mercadeo de la división de informática de Olivetti, en mayo de ese año viaje a Italia para un adiestramiento en la sede principal de la empresa en Ivrea, Torino, por dos semanas, junto a colegas de otros países, estuvimos recibiendo mucha información de nuevos productos de hardware y software, y también visitando plantas y otras instalaciones de la empresa.

Mi itinerario culinario ocupó mucho del interés de este, viaje y fue mas o menos así, todos los días desayunaba en el hotel, al mediodía almorzaba en el comedor de la empresa, que además era muy bueno y casi todos los días nos juntábamos unos cuantos y cenábamos en algún restaurante por allí, por aquello de conocer y esas cosas, estas salidas nocturnas me sirvieron para conocer la ciudad, que resultó ser interesante como casi todas las ciudades europeas, y también para conocer varios restaurantes, todos muy buenos, hasta el mas modesto lo era, yo sigo manteniendo que el país del mundo donde mejor se come es Italia.

Un noche la empresa nos invitó a un restaurante muy especial, y supongo que caro también, después de tantos años no recuerdo el nombre, catalogado como uno de los mejores de Italia, ubicado en el medio de los Alpes italianos, muy cerca de Suiza, claro, y muy cerca de donde nos encontrábamos, las instalaciones eran muy acogedoras, todo muy alpino, un gran salón con mucha madera y grandes chimeneas por doquier, la decoración me hacía pensar que en cualquier momento, por una de las puertas nos iría a salir el abuelito de Heidi. Al sentarse uno a la mesa, se podía apreciar el lujo en los cubiertos de plata, la vajilla de blanca porcelana con vivos de oro de 24 kilates, las copas de cristal y mantelería de lino blanco hecha a mano, todo un derroche.

Así como un derroche lo fue también la comida, gastronomía dirigida, con mas de 18 diferentes platos, entremeses exquisitos con embutidos de cerdos jóvenes, quesos nobles e indescriptibles ensaladas di fruti di mare y lechugas del huerto, entre las exquisiteces, una zuppa di polpettini di vitello e iucca, una verdura silvestre, muy amarga pero divina, que brota espontáneamente en primavera y que es recogida cada día por los colaboradores del cheff-dueño, aragostini o langostas, gamberoni, mero, lumache o sea caracoles, pastas nunca vistas, faisán, cordero, ternera y pare usted de contar, cada plato se combinaba con el vino adecuado, y entre series de platos, sorbetes de limón para limpiar el paladar, y degustar sin tapujos y con libertad la siguiente serie de manjares.

Al terminar de comer unos postres de muerte lenta, y después de una prolongada sobremesa, la gente se empezó a ir, yo como buen representante de mi gentilicio venezolano, me encompinché con el gerente de mercadeo de Olivetti de Puerto Rico y un italiano que había estado casado con una venezolana y le encantaba el relajo, nos propusimos quedarnos hasta que el restaurante cerrara, en ese momento quedábamos nosotros y unos siete comensales mas en otras mesas. El vino que teníamos entre pecho y espalda, nos estimuló a las relaciones públicas y decidimos ir a felicitar al cheff, uno de los mesoneros que nos atendió nos llevó a la cocina para que lo hiciéramos, saludamos al hombre, un señor de mas o menos 50 años, alto, delgado y con el pelo canoso, muy amable y sencillo, al enterarse de donde venía yo, me contó que el tenía tíos, sobrinos y varios amigos en Venezuela, ¿Qué italiano no los tiene? Se sentó con nosotros en una mesa, e invitó los vinos, conversamos amenamente acerca de temas variados.

Antonio, su nombre no lo olvido, estableció una conversación exclusiva conmigo, empezó a hablarme de su restaurante, de su familia, de su esposa, una bella mujer que hacía de administradora del restaurante, y sus dos hijas, yo le hablé también de mi familia, y de Padula, el pueblo de mis padres y esas cosas, por decir algo dentro del contexto. Pero sucedió lo que siempre me sucede, yo no se que clase de magnetismo tengo yo, pero a mi todo el mundo termina contándome sus desgracias y sus penas, por muy duras y privadas que sean, tengo el don de provocar que las personas me cuenten que a veces preferiría no haber escuchado.

Luego, en el medio de la conversación me preguntó si había llegado a ver a su hijita pequeña que andaba jugando por allí, si le respondí, en efecto la había visto, pues en el momento que estábamos llegando, ella estaba jugando afuera y su madre le decía que se metiera, que estaba haciendo frío, la niña tenía 5 o 6 años, era bellísima, con el pelo oscuro y los ojos claros, pero tristes y cansados, me dijo: ¿Sabes? Tiene cáncer, ¿si? Asombrado atiné a preguntar, los médicos dicen que no hay muchas esperanzas de que sobreviva, aunque estamos haciendo todo lo que se puede, claro, le dije no hay otra cosa que hacer, pero que extraño le dije, es raro ver niños con esa enfermedad, aunque los hay, no son muchos, y me dijo: Si, lo se, pero es por lo de Chernobyl.

Esta es una historia verdadera, esto me ocurrió a mí en la vida real, tal como fue reseñado aquí, aún recuerdo la sonrisa de la bella niña de ojos bellos pero hundidos y aspecto cansado. ¿Cuantas historias como estas de han contado? Y cuantas aún se están contando.

El próximo 26 de abril se cumplen 20 años de este gran desastre, de un verdadero “big bang”. Causado por la impericia y la improvisación del personal de la planta de Chernobyl en Ucrania, este fue el mayor accidente nuclear de la historia

La ineficaz actuación de los operadores ante la emergencia, desata la catástrofe, se inicia una incontrolada generación de vapor en el núcleo del reactor Nro. 4, quedando fuera de control, llegando a superar en mas de 100 veces los máximos permitidos; el exceso de presión hace que estallen las tuberías de alimentación y la coraza protectora de grafito del núcleo del reactor, desatando de inmediato un gigantesco incendio y la expulsión al exterior de 8 toneladas de combustible radiactivo.

La catástrofe afectó inmediatamente un área con casi 5 millones de habitantes. Los bomberos especializados, heroicamente sofocaron el incendio y detuvieron las fugas radiactivas, 30 de ellos murieron al poco tiempo por exposición radiactiva letal.

Todas las poblaciones en un radio de 30 kms se evacuaron. La catástrofe que fue ocultada inicialmente por Rusia, trascendió a todo el mundo, al propagarse la radiación por toda Europa.

Luego de casi dos décadas, el número total de víctimas por el accidente ascendió a 20.000 personas muertas y casi 300.000 afectadas por distintos tipos de cáncer. La niña de este relato fue una de ellas.

16 Comments:

Blogger Jacqueline said...

Guao, Miguel vine tempranito a visitarte (6:30 am) y me dejaste por el piso con la historia de la niñita y el recuerdo de Chernobyl... ahora voy a tener que ver una película de Disney para animarme. O quizás me lea Heidi. Qué tristeza...
Qué horror...

12:54 p.m.  
Blogger Troka said...

Que giro inesperado en tu relato, tan prolijo en detalles culinarios....
Quién sabe cuánta gente más seguirá sufriendo las secuelas de esa catástrofe.
Abur.-

1:48 p.m.  
Blogger Yole said...

WOW!! quede anonadada...

2:32 p.m.  
Blogger Cereza said...

Ponchada :-S

5:50 p.m.  
Blogger Caribbean Girl said...

Existen tantos crimenes de ese tipo a nivel mundial que se perderia la cuenta, claro en tu caso te llego al alma porque lo vivste en vivo, lamentable, muy lamentable.

Saludos,
Cari

2:35 a.m.  
Blogger unocontodo said...

Y de eso, se olvida esta masa amorfa inerte e impensante que apoya el desarrollo de la energía nuclear de Irán con fines pácificos, previo haber planteado la eliminación de la tierra de un grupo inmenso de seres humanos.

2:46 p.m.  
Blogger Oswaldo Aiffil said...

Horror! Sobre todo cuando se trata de niños. Pero es la esencia del ser humano. Cometer errores. A veces tienen pocas consecuencias pero otras veces son graves, como este. ¿Te imaginas cuando no es accidental, como en Hiroshima y Nagasaki? Mucho peor. Asi es la vida

12:47 a.m.  
Blogger La Hija de Zeus said...

Que terrible, que triste.. además me tomaste por sorpresa.. todo venia tan interesante y bonito..

2:35 a.m.  
Blogger RomRod said...

si bien aquellos operadores hicieron una prueba bastante arriesgada el error no fué de ellos. El reactor siempre tuvo errores de diseño. Además los reactores rusos no tienen edificio de contención de la radiación en caso de problemas como los reactores occidentales. Tremenda tragedia que nos recuerda los altos riesgos que se corren con la industria nuclear.
Saludos!

6:04 a.m.  
Blogger Daniella said...

Esta noche en la 2 van a pasar un especial de Chernobyl, no me lo pierdo!!!!... Lo que mas me impresiona es como hay gente que ha decidido volver y vivir ahí como si nada... no entiendo, como hacen con los servicios, luz, agua y telefono y la comida? es una ciudad desierta parada en el tiempo...

6:24 p.m.  
Blogger stelle said...

El desastre y la tragedia reflejada en una familia de tantas, en una niña.

Muy sentido relato, como siempre.

saludos

1:57 a.m.  
Anonymous Caty said...

Lo de Chernobyl es terrible..aqui en Francia el tema esta candente tambien, puesto que se subestimo muchisimo el alcance en esta zona......Una pregunta: De que manera lo que paso hace 20 años afecto a esta niñita de cinco?

7:19 p.m.  
Blogger Miguel Pinto said...

Caty, la niña tenía cinco años en 1992, 6 años después del accidente.

12:42 a.m.  
Anonymous Caty said...

Gracias Miguel, es que no entendia......:) y me gusta mas tu blog asi, blanco, se lee mejor.

3:55 p.m.  
Blogger Miguel Pinto said...

Gracias Caty, es muy reconfortante poder leer palabras como las tuyas, gracias por leerme, recibe un gran saludo

4:09 p.m.  
Anonymous topocho said...

Amigo, felicitaciones por tan dura historia. Me hizo recordar mucho un libro llamado "Las Flores de Hiroshima" que tiene que ver con las secuelas del bombardeo muchos años después...

4:19 p.m.  

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